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Sequedad vaginal y dolor en las relaciones: la menopausia de la que no se habla

La sequedad vaginal y el dolor durante las relaciones son síntomas frecuentes tras la menopausia y forman parte del llamado síndrome genitourinario. Te explicamos por qué ocurre, qué dice la evidencia y por qué existe tratamiento eficaz aunque muchas mujeres no consulten.

Sequedad vaginal y dolor en las relaciones: la menopausia de la que no se habla

Hay síntomas de la menopausia que se comentan con naturalidad, como los sofocos, y otros que quedan en silencio. La sequedad vaginal, el picor, la irritación o el dolor en las relaciones sexuales suelen pertenecer a este segundo grupo. No es una cuestión menor ni algo que haya que asumir sin más: existen tratamientos eficaces y bien estudiados. En este artículo te explicamos qué ocurre en el cuerpo, qué dice la evidencia y qué opciones se manejan, siempre desde un punto de vista divulgativo y nunca como sustituto de una valoración médica individual.

Qué es el síndrome genitourinario de la menopausia

El síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) es un término que la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recoge para sustituir al antiguo 'atrofia vulvovaginal'. Agrupa el conjunto de signos y síntomas genitourinarios asociados a la disminución de estrógenos que acompaña a la menopausia. El cambio de nombre no es solo cosmético: refleja que el problema no se limita a la vagina, sino que puede afectar también a la vulva y a las vías urinarias.

Cuando los niveles de estrógenos bajan, los tejidos de esta zona pierden elasticidad, grosor y lubricación natural. De ahí aparecen la sequedad, la irritación, el picor y el dolor en las relaciones, que en términos médicos se llama dispareunia.

Es mucho más frecuente de lo que parece

Aunque se habla poco de ello, se trata de una afección común. Según datos publicados en Mayo Clinic Proceedings, en la fase posmenopáusica la prevalencia de la atrofia vulvovaginal es cercana al 50 %, y es una afección infradeclarada. Otras revisiones apuntan que, sin reemplazo estrogénico, un tercio de las mujeres experimenta síntomas de vaginitis atrófica como sequedad, irritación, picor o dolor en las relaciones.

Una revisión más reciente estima que el SGM afecta entre el 27 % y el 87 % de las mujeres posmenopáusicas, y que más del 75 % de las afectadas no recibe un tratamiento adecuado. Conviene tomar esta horquilla con cautela, porque procede de una revisión y no de una fuente primaria de máximo nivel, pero apunta en la misma dirección: son síntomas frecuentes y a menudo no tratados.

Que sea frecuente no significa que haya que resignarse. La disminución de estrógenos explica por qué ocurre, pero existe tratamiento y puede mejorar mucho la calidad de vida.

Qué dice la evidencia sobre el tratamiento

La SEGO plantea un enfoque por escalones. La primera línea del SGM vaginal son los hidratantes, con evidencia de nivel IA, y los lubricantes, con nivel IIB. Cuando estos resultan insuficientes, o en casos moderados o intensos, el tratamiento de elección son los estrógenos locales, también con nivel IA. Si además hay síntomas vasomotores como los sofocos, entra en juego el tratamiento hormonal sistémico.

Es importante entender qué hace cada cosa: los lubricantes e hidratantes alivian los síntomas, pero no revierten los cambios del tejido. Los estrógenos locales, en cambio, actúan sobre la causa.

Una revisión sistemática Cochrane de 30 ensayos clínicos aleatorizados concluyó que no había diferencia de eficacia entre las distintas preparaciones de estrógeno intravaginal, y que todas mejoraron los síntomas de la atrofia vulvovaginal frente a placebo. En la misma línea, otra revisión de 19 ensayos con 4162 mujeres concluyó que los estrógenos tópicos disponibles son igualmente eficaces entre sí para tratar la atrofia vaginal. La guía de AUA, SUFU y AUGS de 2025 recomienda ofrecer estrógeno vaginal local a dosis bajas a las pacientes con SGM para mejorar molestias vulvovaginales, sequedad y dolor en las relaciones.

Desmontando el miedo: seguridad de los estrógenos locales

Uno de los grandes frenos para consultar es el miedo a las hormonas. Merece la pena separar los datos del miedo. La revisión Cochrane de 2016 no reportó un aumento del riesgo de tromboembolismo venoso con el estrógeno tópico. La guía de AUA, SUFU y AUGS de 2025 señala que no existe evidencia que vincule el estrógeno vaginal local a dosis bajas con el desarrollo de cáncer de mama, y que este tratamiento no aumenta el riesgo de hiperplasia endometrial con atipia ni de cáncer de endometrio.

Aun así, hay matices que la ficha técnica recoge con honestidad. En el caso del estriol vaginal, la seguridad endometrial a largo plazo, más allá de un año, o con uso repetido, es incierta, por lo que si el tratamiento se repite debe revisarse al menos una vez al año. Estos matices no contradicen la seguridad general de las dosis bajas locales, pero explican por qué el seguimiento médico es parte del tratamiento.

Las opciones autorizadas en España

A título informativo, y sin que esto sea una recomendación para tu caso concreto, estas son algunas de las opciones autorizadas en España según sus fichas técnicas:

  • Estriol vaginal (Ovestinon): indicado para los síntomas de la atrofia vaginal por deficiencia de estrógenos en mujeres posmenopáusicas. La ficha técnica describe una pauta inicial de un óvulo al día durante un máximo de 4 semanas y un mantenimiento de un óvulo dos veces por semana. A esa pauta de dos veces por semana, la exposición sistémica al estriol permanece dentro del intervalo posmenopáusico normal y no se recomienda añadir progestágeno.
  • Estradiol vaginal en comprimidos de dosis baja: disponible en España, con una pauta inicial de un comprimido al día durante 2 semanas y un mantenimiento de un comprimido dos veces por semana.
  • Prasterona (Intrarosa, óvulos de 6,5 mg): se metaboliza en compuestos estrógenos; según su ficha técnica, los riesgos de la terapia hormonal sistémica se aplican en menor medida a los estrógenos vaginales. No se ha estudiado en mujeres con cáncer de mama activo o previo.
  • Ospemifeno (Senshio, comprimidos de 60 mg por vía oral): es un modulador selectivo del receptor de estrógenos, indicado para la atrofia vulvovaginal sintomática que afecta a la calidad de vida. Su ficha técnica advierte de que no puede excluirse el riesgo de acontecimientos cerebrovasculares.

Sobre el cáncer de mama, la guía de AUA, SUFU y AUGS de 2025 indica que ni la prasterona vaginal ni el ospemifeno aumentan el riesgo de cáncer de mama. Ahora bien, conviene ser transparente: ni la prasterona ni el ospemifeno se han estudiado formalmente en mujeres con antecedente de cáncer de mama, por lo que en esa situación la decisión requiere una valoración especializada.

Hablar de ello es el primer paso

La sequedad vaginal y el dolor en las relaciones no tienen por qué aceptarse como parte inevitable de envejecer: son síntomas con nombre, con explicación y con tratamiento respaldado por la evidencia. La elección de la pauta corresponde siempre a una valoración médica individual.

Ponerle palabras es el primer paso; el segundo puede darse hoy mismo. AiON está activando su tratamiento de menopausia por orden de reserva, con evaluación médica previa y plan a tu medida. Puedes reservar tu plaza prioritaria.

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