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Hematocrito alto con testosterona: a partir de qué cifra preocupa y cómo se controla

La testosterona puede subir el hematocrito. Por encima del 52% se habla de eritrocitosis, y la Endocrine Society marca el 54% como el punto en el que se pausa el tratamiento. Te contamos por qué ocurre, qué riesgo real se ha medido y qué analíticas de control se hacen en España.

Revisión médicaEquipo médico de Clínica EvolutionPublicadoActualizado
Hematocrito alto con testosterona: a partir de qué cifra preocupa y cómo se controla

Respuesta breve

Con tratamiento con testosterona, un hematocrito por encima del 52% (o una hemoglobina por encima de 18,5 g/dL) ya se considera eritrocitosis, y la Endocrine Society recomienda suspender el tratamiento si supera el 54%. Se controla con una analítica antes de empezar, a los 3-6 meses y después cada año, y cualquier ajuste lo decide el médico tras valorarlo.

Puntos clave

  1. Según Bachman y colaboradores, con dosis de testosterona por encima de la de reposición la hepcidina cae más de un 50% en 7 días, lo que deja más hierro disponible para fabricar glóbulos rojos.
  2. La revisión de Ohlander y colaboradores indica que los inyectables de testosterona de acción corta producen más eritrocitosis que los geles.
  3. En el estudio retrospectivo de Ory y colaboradores (2022), con dos grupos de 5.842 varones, los eventos cardiovasculares mayores o trombosis en el primer año fueron del 5,15% con hematocrito superior al 52% frente al 3,87% sin él.
  4. En el ensayo TRAVERSE, con 5.246 varones, la testosterona no fue peor que el placebo en eventos cardiovasculares mayores (7,0% frente a 7,3%), aunque hubo más fibrilación auricular, embolia pulmonar e insuficiencia renal aguda.

Calendario de control del hematocrito con testosterona según la fuente

Las tres fuentes coinciden en vigilar el hematocrito durante todo el tratamiento; cambian el detalle del calendario y el criterio para actuar.

FuenteAntes de empezarPrimer añoDespuésQué se hace si sube
Endocrine Society (2018)SíA los 3-6 mesesUna vez al añoPor encima del 54%, suspender hasta que baje, descartar hipoxia o apnea del sueño y retomar con una dosis menor
Farmacovigilancia española del undecanoatoSíA los 3-4 meses y a los 12 mesesUna vez al añoAdvierte del riesgo de policitemia; no da un corte numérico en la información consultada
Ficha técnica en CIMA (AEMPS)No fija calendarioVigilancia periódica en tratamientos largosVigilancia periódicaPosible ajuste de dosis si suben la hemoglobina o el hematocrito

Con el tratamiento con testosterona, el hematocrito empieza a preocupar cuando pasa del 52% (o la hemoglobina de 18,5 g/dL), que es como se define la eritrocitosis en varones. La guía de la Endocrine Society de 2018 pone el límite para actuar en el 54%: a partir de ahí se suspende el tratamiento hasta que el valor baje. Para detectarlo a tiempo se mide antes de empezar, a los 3-6 meses y después una vez al año.

Detrás de esas cifras hay un mecanismo bien conocido, unos datos de riesgo que conviene leer con matices y un calendario de controles que en España recogen tanto la ficha técnica como la información de farmacovigilancia. Vamos por partes.

Qué es el hematocrito y por qué lo sube la testosterona

El hematocrito es el porcentaje del volumen de la sangre que ocupan los glóbulos rojos. Si sube mucho, la sangre se vuelve más espesa, y por eso se vigila en cualquier tratamiento que estimule su producción. La testosterona es uno de esos tratamientos, por dos vías que se complementan.

  • Eritropoyetina (EPO): la testosterona aumenta esta hormona renal, que da la orden de fabricar glóbulos rojos, y además cambia su punto de ajuste. Es decir, el cuerpo mantiene la EPO más alta de lo normal para un mismo nivel de hemoglobina, como si el termostato se hubiera movido unos grados.
  • Hierro disponible: con dosis de testosterona por encima de la de reposición, la hepcidina, la proteína que frena la salida de hierro a la sangre, cae más de un 50% en 7 días, según el trabajo de Bachman y colaboradores. Al bajar la hepcidina aumenta la ferroportina, el canal que libera hierro, y la médula tiene más materia prima para fabricar glóbulos rojos.

Por eso que suba algo el hematocrito es un efecto esperable del tratamiento y no significa por sí solo que haya un problema. Lo que importa es cuánto sube y en qué contexto.

Eritrocitosis secundaria, no policitemia vera

Es fácil confundirse con los nombres. El hematocrito alto por testosterona es una eritrocitosis secundaria: los glóbulos rojos aumentan como respuesta a un estímulo externo, en este caso la hormona. La policitemia vera es otra cosa, una enfermedad de la médula ósea que produce glóbulos rojos de forma autónoma y que se estudia y se trata de otra manera. Que en algunos textos se hable de policitemia secundaria no convierte una cosa en la otra.

Cuándo preocupa: los cortes del 52% y del 54%

En la práctica se manejan dos cifras. La revisión de Ohlander y colaboradores define la eritrocitosis por testosterona como un hematocrito superior al 52% o una hemoglobina superior a 18,5 g/dL. La Endocrine Society, en su guía de 2018, sitúa el punto de actuación en el 54%: si se supera, recomienda suspender el tratamiento hasta que el valor baje, descartar causas que también suben el hematocrito, como la hipoxia o la apnea del sueño, y retomarlo con una dosis menor.

Conviene saber que esos cortes no salen de un umbral biológico exacto. El editorial que acompañó al estudio de Ory y colaboradores señala que los valores de hematocrito que usan las guías parecen elegidos de forma arbitraria. No hay una cifra a partir de la cual la trombosis sea segura ni una por debajo de la cual el riesgo sea cero: son límites prácticos para decidir cuándo actuar.

Qué riesgo real se ha medido

El dato más citado es el estudio retrospectivo de Ory y colaboradores, publicado en The Journal of Urology en 2022. Compararon dos grupos de 5.842 varones en tratamiento con testosterona: unos desarrollaron policitemia (hematocrito superior al 52%) y otros no. En el primer año, la tasa de eventos cardiovasculares mayores o trombosis venosa fue del 5,15% en el grupo con policitemia frente al 3,87% en el grupo sin ella, una odds ratio de 1,35 (IC95% 1,13-1,61).

Hay dos matices importantes. Es un estudio observacional, así que muestra una asociación y no demuestra por sí solo que el hematocrito sea la causa. Y en el mismo trabajo los varones que no desarrollaron policitemia no tuvieron más riesgo cardiovascular ni trombótico que los hipogonádicos sin tratar. Leído así, el mensaje no es que la testosterona sea peligrosa en sí, sino que el hematocrito alto es una señal que merece control.

El ensayo TRAVERSE (NEJM, 2023) aporta la otra mitad del cuadro. En 5.246 varones de 45 a 80 años con hipogonadismo y riesgo o antecedentes cardiovasculares, la testosterona no fue peor que el placebo en eventos cardiovasculares mayores (7,0% frente a 7,3%). Pero en el grupo tratado hubo más fibrilación auricular, insuficiencia renal aguda y embolia pulmonar. Tranquiliza sobre el infarto y el ictus, pero no permite decir que el tratamiento sea inocuo, y las fuentes consultadas no recogen datos de hematocrito de ese ensayo.

No todas las formas de testosterona lo suben igual

La vía de administración pesa. Según la revisión de Ohlander, los inyectables de testosterona de acción corta producen más eritrocitosis que los geles y otras formas, probablemente porque generan picos hormonales más marcados tras cada inyección. Eso no quiere decir que el gel no pueda subir el hematocrito: también lo hace, y también se vigila. Si quieres ver qué más cambia entre un formato y otro, lo explicamos en testosterona en gel frente a inyectable.

En CIMA, el registro de la AEMPS, hay fichas técnicas de testosterona undecanoato inyectable (Reandron) y de testosterona en gel (Testogel). El cipionato de testosterona (Testex Prolongatum) tuvo un problema de suministro que la AEMPS notificó en 2017, y su disponibilidad actual tiene que comprobarse en CIMA. Sobre el undecanoato, la información de seguridad española advierte de dos riesgos concretos: la policitemia y el microembolismo pulmonar, este último relacionado con la solución oleosa del inyectable.

Cómo se monitoriza el hematocrito durante el tratamiento

El control es sencillo: un hemograma en una analítica de sangre normal. Lo que se pacta es el calendario, y las fuentes coinciden bastante.

  • Endocrine Society (2018): hematocrito antes de iniciar el tratamiento, a los 3-6 meses y después una vez al año.
  • Información de seguridad española sobre el undecanoato: analítica antes de empezar, a los 3-4 meses y a los 12 meses durante el primer año, y luego una vez al año.
  • Ficha técnica en CIMA: vigilancia periódica de hemoglobina y hematocrito, función hepática y lípidos en los tratamientos largos con andrógenos, con posible ajuste de dosis si los valores suben.

La analítica previa sirve como punto de partida: sin un valor basal no se sabe cuánto ha subido después. Forma parte del estudio inicial que detallamos en qué analíticas te piden antes de recetar testosterona, junto a otras pruebas como el PSA.

Si en un control el hematocrito sale alto, la guía de la Endocrine Society describe lo que valora el médico: pausar el tratamiento hasta que baje, buscar otras causas como la apnea del sueño y, si procede, retomarlo con una dosis menor. Es una decisión clínica que tiene en cuenta el resto de la analítica, la forma de administración y la historia de cada persona. Aquí está también el principal problema de usar testosterona por libre: sin controles nadie mira el hematocrito, y de ese riesgo hablamos en testosterona sin receta y webs de venta online.

Lo que conviene retener y el siguiente paso

Que la testosterona suba el hematocrito es un efecto conocido y fácil de vigilar: preocupa por encima del 52%, se actúa a partir del 54% y se controla con una analítica en momentos pactados, sobre todo durante el primer año. El riesgo existe, pero se gestiona con seguimiento, no a ciegas. Si sospechas que tienes la testosterona baja, en España lo que hay es un tratamiento médico con evaluación previa, prescripción por un médico colegiado cuando procede y controles continuos; eso es lo que hace AiON en su tratamiento de salud hormonal masculina. Puedes comprobar en unos minutos si eres apto.

Fuentes

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Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo aumentar la testosterona y cuándo hace falta tratamiento médico?
Depende de por qué esté baja. El tratamiento médico solo tiene sentido cuando un médico confirma el hipogonadismo con síntomas y analíticas, y aun así exige controles como el del hematocrito. Muchos productos que prometen subirla no tienen evidencia sólida, y la testosterona sin receta añade riesgos que nadie vigila.
¿Qué hematocrito es peligroso si tomo testosterona?
No hay una cifra a partir de la cual el riesgo aparezca de golpe. Por encima del 52% se habla de eritrocitosis, y la Endocrine Society recomienda suspender el tratamiento si pasa del 54%. Los estudios muestran una asociación con más eventos cardiovasculares y trombosis, pero los cortes son en parte arbitrarios.
¿Cada cuánto tengo que hacerme analítica con testosterona?
La Endocrine Society recomienda medir el hematocrito antes de empezar, a los 3-6 meses y luego una vez al año. En España, la información de seguridad del undecanoato propone analítica antes de empezar, a los 3-4 meses y a los 12 meses durante el primer año, y después anual. El calendario concreto lo fija tu médico.
¿El gel de testosterona sube el hematocrito?
Sí, también puede subirlo, aunque según la evidencia disponible lo hace menos que los inyectables de acción corta. Por eso el control del hematocrito se hace con cualquier forma de administración, no solo con las inyecciones.
¿Se puede volver a la testosterona después de pausarla por hematocrito alto?
Sí, es lo que contempla la guía de la Endocrine Society: cuando el hematocrito baja, se puede retomar con una dosis menor. Antes conviene descartar otras causas, como la apnea del sueño, y la decisión la toma el médico según tu caso.